El tiempo aclara lo que el apego confunde

El apego no observa. Interpreta. Quiere entender antes de tiempo, cerrar lo que aún no se ha mostrado y asegurar algo que todavía es inestable. Por eso rellena silencios, da significado a gestos mínimos y confunde intensidad con verdad. No porque vea más, sino porque no soporta no saber. El tiempo no participa en esa urgencia. No responde. No explica. No tranquiliza. Simplemente pasa. Y al pasar, deja algo claro: lo que es firme no necesita ser empujado. Hay vínculos que parecen sólidos mientras alguien sostiene la presión. Cuando esa presión desaparece, no siempre hay una ruptura. A veces solo queda lo que realmente había. Eso es lo que el tiempo aclara. No con palabras, sino con evidencia. El apego confunde porque quiere asegurar. El tiempo aclara porque no lo necesita. No todo se ordena hablando. Hay cosas que solo se revelan cuando dejas de intervenir y permites que la realidad se muestre tal como es. Esa claridad no es cómoda. Pero es estable. Y lo estable no necesita defensa.

NEXUM.MIND

12/27/2025