
El Ego: El Enemigo Que Vive Con Tu Nombre
El ego no nace para protegerte. Nace para que no te mires de frente. Es la voz que te dice que ya sabes suficiente, que ya has visto suficiente, que ya no tienes nada que aprender. El ego no es fuerte: es frágil. Y por eso grita. Por eso exige. Por eso se ofende cuando la realidad no encaja en su ficción. El ego no quiere verdad. Quiere control. Quiere tener razón, incluso cuando eso te destruye. El verdadero peligro del ego no es su tamaño, sino su silencio. Porque no actúa como un enemigo visible; actúa como un aliado íntimo. Te susurra que estás avanzando cuando en realidad estás huyendo. Te aplaude cuando deberías corregirte. Te convence de que el problema siempre está afuera, nunca dentro. El ego te promete poder, pero te roba claridad. Te promete seguridad, pero te encadena al miedo. Te promete superioridad, pero te encierra en tu propia mentira. La mayoría no destruye su ego porque creen que perderían su identidad. La verdad es otra: cuando destruyes el ego, descubres quién eras antes de ocultarte. El ego no te deja avanzar. Te deja distraerte. Te deja repetir. Te deja sobrevivir con la misma máscara una década entera. Y lo más triste es esto: el ego no muere cuando te rompes. Muere cuando te reconoces. Tu vida no cambia cuando aprendes algo nuevo. Cambia cuando, por fin, te atreves a mirar aquello que tu ego lleva años escondiendo. Ese momento no es suave. No es bonito. No es inspirador. Ese momento es un golpe seco. Una verdad brutal. Un despertar que parte tu viejo yo en dos. Si has llegado hasta aquí, no es casualidad. Es porque dentro de ti hay una parte que ya está cansada de fingir. Y esa parte no es tu ego. Es tu esencia. La que siempre estuvo esperando a que callaras suficiente para escucharla.
NEXUM.MIND
11/15/2025

Contacto
No buscamos ruido.
Solo mensajes con sentido.
Si tienes una propuesta, una idea o un
pensamiento que vale la pena,
escríbelo.
© 2025 · All rights reserved